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Las salvajes historias de piratas bajo las aguas tranquilas de La Paz

La Paz puede sentirse como un lugar donde nunca ocurrió nada malo. Aguas calmadas. Atardeceres serenos. Una brisa que aparece justo cuando la necesitas. Pero hace siglos, estas costas estaban lejos de ser silenciosas.

En la época dorada del Galeón de Manila, los barcos españoles cargados de perlas, plata, seda y especias navegaban por esta región, convirtiendo a La Paz en una parada brillante en una ruta peligrosa. Y donde había tesoros, también había piratas.

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Nombres como Francis Drake y Thomas Cavendish aún resuenan en las leyendas locales. Se dice que Drake pasó por Baja en la década de 1570, poniendo a prueba las defensas del Pacífico español. Cavendish, por su parte, hizo historia en 1587 al capturar el Santa Ana cerca de Cabo: un navío de 700 toneladas cargado de tesoros que tardó días en saquear. Algunos cuentan que parte de la plata robada quedó escondida en caletas cercanas… y nunca salió de ahí.

Más tarde, a finales del 1600, los bucaneros franceses se refugiaron en lo que hoy es la Bahía de Pichilingue, aprovechando sus aguas tranquilas para abastecerse y planear ataques. Exigieron rescates a pueblos costeros y desataron enfrentamientos coloniales que parecen más guiones de cine que páginas de historia.

Y está la leyenda de Samuel Cromwell, o “Cromuel”, como quedó el nombre en la tradición oral. Se dice que escondió una fortuna en la arena junto a la orilla… y que el famoso viento Coromuel, que cada tarde refresca La Paz, lleva su nombre. ¿Casualidad? Tal vez. ¿Gran branding? Sin duda.

Dónde descubrir estas historias hoy

  • Isla Espíritu Santo: Antiguo refugio pirata, hoy Reserva de la Biosfera. Sus acantilados rojos y caletas escondidas invitan a imaginar barcos anclados en silencio, esperando.
  • El Mogote: Una extensión de dunas frente a la bahía, envuelta en susurros de tesoros enterrados. Caminar al atardecer aquí se siente como recorrer un secreto.
  • Cueva de Rancho Gaspareño: Oculta en la costa, siempre ligada a leyendas piratas —y a un cofre desaparecido que supuestamente se halló en los años 70.
  • Museo de Antropología e Historia: Para darle contexto real, este museo en el centro expone armas, mapas y artefactos marítimos de la época de las velas y el saqueo.

De aguas piratas a vistas Porto

Hoy, lo único que puede sorprenderte en La Paz es un antojo repentino de almejas frescas o de un segundo helado de mango. Pero quédate un poco más y descubrirás las capas bajo la superficie: una brisa que llega como un relato, una costa que alguna vez brilló con velas y plata, una ciudad moldeada por leyendas silenciosas.

En Porto Vacanze, diseñamos estancias que te conectan con el alma de Baja: su calidez, su magia… y sí, también con su salvaje pasado pirata.

Porque hay historias que aún no terminan.